4 cosas que NO DEBES hacer durante las discusiones en el matrimonio.

1. No lanzar amenazas.

Cuando estés extremadamente molesto porque tu pareja no está de acuerdo contigo, por favor: NO se lancen amenazas mutuamente.

Hay momentos en nuestro matrimonio en los que tendremos discusiones acaloradas con nuestra pareja, pero debemos resistir el perder el control completamente.

Durante las discusiones en el matrimonio, muchas veces, terminamos amenazándonos mutuamente con cosas como éstas:

  • «Si no haces esto, entonces no dormiré contigo»,

  • «Si haces esto, entonces me llevaré a los niños a la casa de mi mamá»,

  • «Si tú haces aquello, entonces me divorciaré de ti».

Sin duda alguna esta es una de las cosas que no debes hacer cuando discutes con tu pareja. Este tipo de actitud solamente incita a la ira en la pareja y compromete la comunicación saludable.

Estas amenazas salen como vómito de nuestras bocas y son muy difíciles de perdonar, y más aún de olvidar.

Si queremos llegar a un acuerdo, entonces debemos intentar y entender los pensamientos y sentimientos de nuestra pareja. Esto sólo sucederá si les permitimos hablar libremente, sin interrupciones ni miradas que juzgan de nuestra parte.

Aún si estamos en completo desacuerdo con cómo ellos perciben cierta situación, debemos escucharles atentamente. Las discusiones en el matrimonio bajarán de tonalidad si practicas esto.

Solamente cuando ambos están calmados, escuchan atentamente y hablan libremente, entonces la línea de comunicación permanecerá abierta y seremos capaces de resolver este desacuerdo.

2. Que la ira no te domine.

Cuando sientes que él/ella no te está escuchando del todo… NO dejes que la ira te domine ni empiecen a gritarse el uno al otro.

No sé ustedes, pero yo tiendo a dejar de escuchar cuando alguien empieza a gritarme. Termino «apagándome» mental y emocionalmente. Este pareciera ser el caso para la mayoría de las personas cuadno tienen discusiones en el matrimonio.

Cuando empezamos a gritar, hay dos opciones: o nos ponemos guantes de boxeo para lidiar con la discusión o saldremos corriendo y trataremos de pretender como si nada estuviese sucediendo.

De cualquier manera, ninguna opción es efectiva para manejar la discusión.

Es difícil pensar claramente cuando se está molesto, y usualmente terminamos diciendo cosas de las que nos arrepentimos después y que no podemos cambiar.

Si en medio de la una discusión se sube el tono de las voces, es mejor detenerse y tomarse un receso de 3-5 minutos. Luego, ambos esposos pueden encontrar un lugar tranquilo para calmarse, aclarar sus pensamientos, orar y reflexionar acerca de lo que ellos quieren que sea el resultado del desacuerdo.

Esto mantiene alejados los gritos y comentarios hirientes, y a veces, terminamos dándonos cuenta de que la razón por la que estamos discutiendo es irrelevante.

Por otro lado, si estamos discutiendo acerca de una decisión o un factor importante para nuestro matrimonio o familia, entonces la pausa nos ayudará a ver las cosas con mayor claridad.

Además, si te sientes aún un poco agitado y molesto luego de los diez minutos, tómate más tiempo hasta que te tranquilices y estés en un mejor estado mental para comunicarte.

3. No acudas a papá o mamá. Acude a un consejero matrimonial.

Si tú y tu pareja se encuentran «atascados» y no parecen poder resolver el desacuerdo… NO llames a tu mamá o papá.

Puede que esto sea un hábito para muchos de ustedes, pero es entrar en territorio peligroso. No importa cuánto amen nuestros padres a nuestra pareja, es muy difícil para ellos no tener una perspectiva parcializada a favor de su hijo/hija.

Es poco saludable poner la opinión de tus padres por encima de la de tu pareja. Cuando estamos casados, somos «uno» con nuestra pareja, y formamos nuestra propia unidad familiar.

Si traemos constantemente a nuestros padres a cualquier desacuerdo que tengamos con nuestra pareja, estamos fallando al «dejar y unirse» del que nos habla el Génesis.

Claro que valoramos el consejo de nuestros padres, pero no necesitamos decirle a mamá y a papá todos los detalles de nuestros desacuerdos o todas las cosas que no nos gustan de nuestra pareja. Busquen un consejero matrimonial que les pueda ayudar.

Es difícil para nuestras familias poder tener una perspectiva imparcial de nuestras discusiones, pero un consejero de parejas puede ser más objetivo.

Si estamos teniendo discusiones en el matrimonio muy seguido con nuestra pareja, entonces puede que necesitemos acudir a un consejero matrimonial.

No es saludable vivir entre constantes discusiones en el matrimonio y un consejero matrimonial está entrenado para ayudar a las parejas a aprender técnicas necesarias para crear un hogar pacífico.

También pueden ser útiles si nos encontramos en medio de ese particular desacuerdo que no parece que podemos resolver. En este caso, un amigo que comparta sus valores y deseos de mantener un matrimonio fuerte podría ayudarles.

Es preferible que este amigo no forme parte de nuestra familia inmediata (madre, padre o hermanos). La idea es que la pareja se reporte a este amigo una vez por semana y puedan conversar sobre los problemas que su matrimonio está enfrentando.

Para que esto funcione, debemos ser capaces de compartir la verdad y no solamente decir aquello que creemos que la persona de confianza a la que visitamos quiere oír.

Se supone que debemos procurar una comunicación libre, dejando el orgullo a un lado y manteniendo siempre en mente la meta de mantener nuestro matrimonio fuerte. Las discusiones en el matrimonio que no son bien manejadas pueden terminar muy mal.

4. No guardes rencor. Anota sentimientos e ideas préviamente.

Cuando no puedes obligarte a ti mismo a abordar un determinado problema en tu matrimonio… NO actúes como si el problema no existiese ni guardes resentimiento hacia tu pareja

No somos capaces de leer mentes. Debemos comunicarnos a diario con nuestra pareja y ciertamente necesitamos abordar cualquier problema que estemos teniendo en nuestro matrimonio.

En ocasiones, nuestra pareja no tiene idea de que existe un problema. Un problema matrimonial que no se aborda es como un cáncer que no ha sido diagnosticado aún en nuestro matrimonio.

Sólo porque no hemos hablado al respecto no significa que no está presente. Debemos ser honestos y abiertos, incluso cuando lo que tenemos que decir es desfavorable.

Si no podemos obligarnos a abordar un problema durante las discusiones en el matrimonio, entonces ¿por qué no escribir al respecto?

Puede ser extremadamente efectivo porque podemos tomarnos el tiempo que necesitamos para pensar acerca de lo que queremos abordar con nuestra pareja y sobre lo que queremos decirle y presentar además soluciones diversas.

Tenemos una especie de filtro en nuestro tono y en nuestro enfoque cuando escribimos. Personalmente recomiendo escribir a mano o escribirla en la computadora, pero entregar la nota personalmente en lugar de enviarla como correo electrónico o en un mensaje de texto.

La idea es que tu pareja la reciba en el lugar y en el momento adecuado de manera que pueda dedicar su completa atención a leerla.

Debemos permitirle a nuestra pareja el tiempo necesario para procesar lo que hemos escrito en la nota y para que responda a ésta. Esto permite que la pelota siga rodando y nos ayuda a abordar y resolver efectivamente el problema.

Estas han sido las cosas que no debes hacer durante las discusiones en el matrimonio y las que te planteo que sí deberías hacer. Por favor sigue estos consejos, no sabes lo que mucho que podrán aliviarte durante las discusiones en el matrimonio.

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