8 frases que NUNCA deberías decir a tus hijos

Éstas son frases que NUNCA deberías decir a tus hijos, pues pueden marcarlos profundamente para toda su vida y pueden ser más dañinas de lo que tus hijos puedan controlar. Tus hijos son como esponjas, aprenden rápido, tanto lo bueno como lo malo y si usas alguna de estas frases que nunca deberías decir a tus hijos, podrías causarles algún daño emocional grave, pues estas frases se quedan grabadas en su interior y hacerles daños contínuamente a lo largo de toda su vida. Todo lo que digamos tendrá un efecto en nuestros hijos. Esto puede ser bueno para edificarlos con amor en su proceso de aprendizaje, o puede ser destructivo dependiendo de las palabras utilizadas. Lo que digas a tus hijos, especialmente cuando creemos que no están escuchando, tiene un gran impacto en el resto de sus vidas. Este impacto los conducirá a ellos, en cómo criarán a sus propios hijos algún día y lo que piensen de sí mismos o cómo interactúen con los demás La rabia, el cansancio y la frustración que vienen con los problemas cotidianos pueden exasperarnos y hacernos decir cosas que realmente no sentimos y que no queremos decir. 8 frases que NUNCA deberías decir a tus hijos Sabemos que esta lista de farses puede, desafortunadamente, ser más larga. El propósito de esta lista es no hacerte sentir culpable, sino utilizarla como evaluador para ver si hay alguna necesidad de mejorar tu vida y la de tus hijos. Independientemente de la frase que utilice, es importante que sepa que puede cambiar y mejorar. Siempre hay esperanza cuando la buscamos. Estas son algunas de las peores combinaciones de palabras que JAMÁS deberías decir a tus hijos, independientemente de su edad, pero especialmente a los niños pequeños. Los efectos de esas frases pueden ir más allá de lo que crees y de lo que tú y tus hijos puedan controlar. Lea con atención y piénsalo muchas veces antes de decir frases como estas a tus hijos.

1. «Nunca haces nada bien».

A nadie le gustaría oír eso, menos aún de un adulto. Imagina la sensación desagradable cuando tu hija inocente te oye decir palabras como esas. Si tu hija cometió un error, rompió algo, arruinó la masa del pastel, respira hondo y piensa en qué es más importante. La respuesta siempre será la misma: tus hijos son más importantes que cualquier otra cosa.

2. «Me gustaría que te parecieras más a tu hermano».

No ganamos nada comparando a nuestros hijos, pero podemos crear resentimientos entre los miembros de la familia. Asegúrate de las comparaciones no existen en tu casa. Somos todos diferentes y únicos, y somos todos especiales a nuestra manera.

3. «Eres gordo/feo/burro».

Nuestros hijos creen en todo lo que decimos. Somos su fuente más fiable de información y también la mayor fuente de amor. No perjudiques la autoestima de tus hijos con adjetivos negativos. Es mejor reconocer sus puntos fuertes en vez de enfatizar lo negativo.

4. «Me avergüenzo de ti».

Si tu hijo tiene tendencia a llamar la atención en público, como gritar, jugar, correr y cantar para que todos le oigan, quizás sólo necesites más atención. No digas cosas como esa al frente de tus amigos y ni en particular. ¿Por que no planear un espectáculo en casa donde él sea la estrella principal? Tal vez descubras su lado artístico al hacer eso y divertirse en familia.

5. «Quisiera que nunca hubieras nacido».

No logro pensar en algo peor que alguien pudiera decir a un niño. Nunca, en ninguna circunstancia, digas eso a tus hijos, ni siquiera de broma. Todos necesitamos saber que somos deseados y queridos, independientemente de los errores que cometemos.

6. «Estoy cansado de ti, ya no te quiero».

A veces, sin darnos cuenta, caemos en los juegos de palabras de nuestros hijos. Tu hija de tres años está frustrada porque no puede comer otro helado. Después de explicarle varias veces porque no, ella se enfada, llora y dice que no te quiere. La respuesta más fácil seria pagar con la misma moneda, pero eso solo le hace daño. La reacción correcta sería explicar nuevamente porque no puede comer más helado y recuérdale que siempre la vas a querer, aunque se enfade contigo. Ella aprenderá mucho más de lo que imaginas con esta lección.

7. «No llores, no es nada serio».

«¿Cómo de grandes pueden ser los problemas de los niños? Son sólo niños, no tienen preocupaciones, tristezas, decepciones ni miedos» Este es un error que como adultos cometemos con mucha frecuencia. Los niños tienen la misma o más capacidad emocional cuanto un adulto. La diferencia es que ellos no pueden expresarse y calmarse a sí mismos como nosotros. Entonces, de alguna forma, ¿sus problemas no serán aún mayores? Nunca menosprecies un miedo, un arañazo, una duda, un conflicto por el que tu pequeño está pasando. Ayúdale a superar el problema y a reaccionar de forma sana.

8. «Me estás volviendo loco/loca».

Probablemente no haya una persona en el mundo que no haya pronunciado esta frase, pero cuando los padres se lo dicen a sus hijos, puede ser bastante devastador. Su hijo no quiere sentirse que es una gran molestia para usted. Incluso si te están desobedeciendo o molestando, debes tener cuidado con la forma en que les haces saber. Cuando le dices a tus hijos: «Me estás volviendo loco´». Lo que el niño percibe es algo como: «Eres realmente molesto y no te amo «. Una expresión común como: «¡Me estás volviendo loco!», termina haciendo daño más de lo que piensas. En vez de usar esa frase puedes elegir la siguiente que, aunque dice lo mismo, tiene otro impacto en el niño: «Sabes que te amo, pero en este momento me está enfadando lo que estás haciendo» Te aseguro que hay muchas más frases que nunca deberías decir a tus hijos y te aconsejamos que, cómo padres, seas prudente en tus palabras, pueden marca la vida de tus hijos para siempre. Te animo, a medida que reflexionas y revisas las palabras y frases que usas con tus hijos, a que muestres a partir de ahora un poco más de amabilidad. Sé un poco más paciente y un poco más amoroso. Habrá días buenos y días no tan buenos, pero un roble poderoso no crece de la noche a la mañana. Lo mismo puede decirse de nuestros hijos también. Son las cosas pequeñas y simples que hacemos y decimos a nuestros hijos que tendrán el mayor impacto en sus vidas. Considere esta lista alternativa de frases que cambian la vida que los niños necesitan escuchar para alentarlos a medida que crecen.

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