Amor filial.

Este es el amor de compañerismo, de hermanos, de amigos. Es el sentimiento de sentirse bien con la persona que está al lado de uno. Es la capacidad de hacer reír, y de reírnos junto con esa persona especial. El amor filial es la capacidad de compartir tu vida, y tus sentimientos. En la relación entre un hombre y una mujer casados es importante que el hombre pueda expresar a sus ideas, sentimientos, y así como de demostrar un verdadero deseo de escuchar a su esposa. El amor filial es ese deseo de estar juntos, y este tipo de amor es importante que se desarrolle y que se mantenga en la relación matrimonial, porque esto les da un sentir de seguridad a nuestras esposas, que no solamente ven en nosotros la rutina, o la obligación matrimonial, pero un verdadero deseo de convivir con ellas, y de pasar tiempo juntos. Tu esposa debe de ser tu mejor amiga, con la que puedas reír, y hablar de las cosas simples, y complicadas de la vida diaria. Es esa persona con la que puedas “abrir” tu corazón y expresar tus sueños y anhelos, que son las cosas que unen a una pareja en verdad

Como solucionar las diferencias

Las Parejas que Permanecen Saben como Solucionar sus Diferencias

Primer Principio para tener un matrimonio Solido.

Las parejas que permanecen y se fortalecen al pasar el tiempo son las que han encontrado la manera de solucionar sus diferencias, y sobre todo evitan las siguientes formas

destructivas de tratarse. Veamos cuales son están cuatro cosas que a toda costa debemos de evitar si queremos tener una matrimonio creciente y fortalecido:

  1. Evita a toda costa la crítica, siempre se tienen quejas de tu pareja, pero es muy distinto tener una queja a estar criticando. La crítica es una generalización de un comportamiento de tu pareja, y que está enfocada en hablar mal del carácter y personalidad de tu pareja. Por lo general tiene un sentido de menosprecio por la persona. Por lo general usamos la palabra tu eres… tu siempre… La queja por otro lado es por algo especifico enfocado en los actos o palabras o actitudes de tu pareja, y no en el carácter o personalidad de tu cónyuge. Por lo general usamos, lo que hiciste… las palabras que dijiste… Una queja se enfoca en un comportamiento especifico, pero una crítica va mas allá; una crítica incluye culpa y difamación. Ejemplos:
  • Porque no le pusiste gasolina al carro como nos pusimos de acuerdo?
  • Porque no te acuerdas nunca de nada? te he dicho mil veces que llenes el tanque!
  1. El desprecio, es más que la crítica, incluye hablar con sarcasmo, escepticismo, el desprecio, o rebajar a una persona (compararla con alguien mas). Es imposible hablar cuando una persona “siente” que no es valorada. No solamente es un critica por lo que se hizo, pero es un menosprecio al valor de tu cónyuge como persona.
  • “Tú eres gorda, y me das vergüenza”
  • “Tú no puedes aprender nada”
  • “No puedo confiar en ti”
  1. La actitud defensiva, es cuando nos sentimos atacados y justificamos lo que hacemos. Es cuando sabemos que hemos hecho, o dicho algo incorrecto, que daña a nuestro cónyuge, pero lo justificamos por ignorancia, no entendimos sus sentimientos o deseos. También porque no estoy acostumbrado, o porque a mí no me gusta. Cuando cometemos un error, la manera más simple de arreglar algo es simplemente aceptar el error, pedir perdón, sin justificarnos.
  2. La Evasión. Esta podría ser un síntoma serio de problemas acumulados. Especialmente cuando se han practicado los tres, uno de los dos, simplemente ignora al otro. Cuando las parejas se evaden, o evaden los problemas que tienen, o simplemente actúan como si no tuvieran problemas es un síntoma de resentimientos, o heridas que les impiden enfrentar sus problemas. Se necesita madures personal para confrontar los problemas que todos pasamos, las diferencia que todos tenemos, y los errores que todos cometemos.

Estos cuatro comportamientos, y actitudes eventualmente destruirán nuestro matrimonio, pero la solución no es muy complicada solamente determínate a no hacerlas, y aprende como pueden mantener una discusión sin faltarse el respeto, saber oír al otro para retomar la calma, pensar antes de hablar y se flexibles a la hora de negociar.

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