Aprender de San José

Seamos como San José, hagamos buenas acciones, seamos buenas personas, ayudemos a los demás, no porque nuestra vida será contada para el conocimiento de muchos, sino para que Dios y solo Dios sepa lo que hemos hecho.

Aquí hay 5 cosas que podemos aprender de San José de un artículo del Padre John A. Hardon:

1. Humildad de San José.

La humildad es la virtud moral que permite a una persona ir más allá de sí mismo.

Es la virtud que restringe el rebelde deseo de la grandeza personal, y la lleva a amarse a sí misma de manera ordenada, basados en la verdadera apreciación de su posición con respecto a Dios y a su prójimo.

La humildad religiosa reconoce la completa dependencia de Dios. La humildad moral reconoce la igualdad entre todos los seres humanos.

Sin embargo la humildad no es solo lo opuesto al orgullo, es también lo opuesto a la libre abyección desmedida, la cual dejaría de reconocer los dones de Dios y utilizarlos de acuerdo a su voluntad.

2. Castidad.

La castidad es la virtud que modera el deseo del placer sexual de acuerdo con los principios de la fe.

Para la gente casada, la castidad modera el deseo de conformidad con su vida, para quienes no están casados que desean llegar al matrimonio, el deseo es moderado por la abstención hasta (o a menos que) se casen.

Para aquellos quienes han decidido no casarse, se sacrifica el deseo en su totalidad.

3. Obediencia.

La obediencia es la prueba de nuestro amor por Dios, sus mandamientos son la manera de demostrar nuestro amor por Él; no hay obediencia donde no hay amor, hay mucha obediencia donde hay mucho amor.

4. Prudencia.

Debemos de estar en silencio cuando es claramente necesario hacer algo y no hablar de ello.

Para algunas personas hablar y hablar más es una excusa para cumplir la voluntad de Dios, pero el discurso no sustituye las acciones.

Como un acto de virtud, la prudencia requiere tres etapas: aconsejarse cuidadosamente a uno mismo y sobre los demás; juzgar correctamente sobre la base de la evidencia disponible; y dirigir las acciones de uno de acuerdo a las normas determinadas después de que un juicio prudente se haya hecho.

5. El amor por su familia, Jesús y María.

San José merece nuestra admiración por sus otras virtudes, pero debe ser especialmente imitado en su amor por Jesús y María.

El justo San José puso su amor en sus acciones, él no se limitó solo a decirle con palabras a Jesús y a María que los amaba, el actuó por su amor, él lo vivió. Su amor fue reflejado en sus acciones. Estas son solo algunas cosas que un buen padre puede aprender de San José, seguro hay muchas más, te invito a descubrirlas conociendo su vida.

Dejá tu comentario

Si te Gusto esta Publicación... Coméntanos...

Tu dirección de Correo NO será Publicada


*