Carta a un matrimonio joven

Pasa el tiempo y la emoción de la boda se acaba y, con ella, parece que también se va el amor. ¿Cómo vencer los primeros obstáculos en el matrimonio?

Queridos amigos:

¿Recuerdan la ilusión que ambos tenían hace un tiempo cuando preparaban su boda? Sin embargo, ahora han surgido pequeños problemas y parece que la felicidad no es la misma, que su unión no está fuerte. Y es que un matrimonio implica retos: si ambos no se preocupan por cuidar, respetar y mantener optimista al amor que los ha unido, se puede caer en una rutina que vicie el vínculo que acaban de formar.

A veces nos olvidamos de que el amor también supone poner la razón en juego. Para salvar la rutina es necesario verla como oportunidad para profundizar en el amor de pareja, el amor de esposos.

Amor: responsabilidad y dinero 

Amigo: No dudo que estés cansado y te sientas frustrado. Las responsabilidades económicas con el pago para la casa, el presupuesto para la comida, diversiones y gastos te agobian y es normal, incluso hasta ponerte de mal humor. Pero te invito a reflexionar acerca del compromiso que hiciste siendo muy joven, con tu pareja.

Si bien están agobiados económicamente, lejos de desunirlos, esta etapa de sus vidas debe llevarlos a sentarse ambos y tratar de encontrar una solución a este conflicto. La finanzas, lamentablemente representan hoy en día un porcentaje importante por el cual muchos matrimonies terminan.

El dinero, querido amigo, es importante, pero no debe de ser una causa para agotar el amor o condicionar a tu pareja. Exprésale a tu esposa tu preocupación, dile que te parece que podría ser más cuidadosa en los gastos y trata de llegar a un acuerdo con ella. Si hasta hoy no lo han hecho, ¿por qué no trabajar juntos en un presupuesto? Tu mal humor y rudeza no ayudan en nada para salvar a la relación de la preocupación por la economía.

Es necesario, que comiencen a trabajar en equipo. Recuerda que una cualidad esencial del matrimonio es la unidad. Sus discusiones, diálogos, y planes deben llevarlos siempre a estar unidos. De otra forma, no es un equipo. En los equipos es importante la voluntad de cada uno de sus miembros. Cuando todos trabajan al mismo paso y pasión, siempre se sale vencedor.

Quizá en este momento, dentro de su biografía matrimonial, alguno de los dos ha perdido el paso y hasta la pasión que los unió. Hay que recuperar al otro, hay que alcanzar al otro. Deben procurar apasionarse de nuevo los dos. Y aquí me refiero a una pasión del espíritu, la que lleva a purificar el amor, a seguir dando el “fiat” al amor, a apelar a la gracia que un día Dios derramó al unir sus vidas. ¿Está Dios de una forma real y viva en sus vidas?

Amor: comprensión y compañerismo.

En cuanto a ti, querida amiga, permíteme decirte que una mujer que se queja por todo y a todas horas se hace insoportable. Si hay algo que te molesta, sea la falta de detalles en el trato de tu marido hacia ti o cualquier otra cosa, díselo. Si tu forma de decirlo es explotar en llanto y quejas o, incluso, poner cara larga cuando llega, estas lejos de que te comprenda.

Recuerda que lo que se necesita para conseguir la felicidad no es una vida cómoda, sino un corazón enamorado. Tu corazón enamorado de mujer puede comprender mucho mejor alguna de las actitudes de tu marido, pues como mujer Dios te ha dotado de esa apertura especial para la empatía.

Sin embargo, cuando una mujer se encierra en sí misma, se vuelve hipersensible y esto hace que surjan las quejas, la lástima de sí misma y la tristeza y como te he dicho más arriba una mujer triste y quejumbrosa nadie la soporta. Es así. Se compañera de tu esposo, trata de ponerte en su lugar.

Amor: comunicación y Dios

Recuerden, queridos amigos, que están construyendo un mosaico para representar su amor, que las áreas oscuras no alcancen a distraer la atención de la luminosidad que salga de él. Para mejorar su relación, además de abrirse a la comunicación, les invito a involucrar más a Dios en ese amor.

La lectura del Evangelio, rezar el Santo Rosario en pareja y llevar a la oración su matrimonio es el mejor alimento para que el amor que se tienen no se vea afectado por la rutina o el desánimo que provocan las actividades diarias.

Creo, queridos amigos, que no puedo darles un consejo más importante que éste para rescatar su matrimonio de las redes de las pequeñas crisis por las que pasa toda pareja joven. Anímense a fortalecer juntos su vida interior. Confíen y recuerden la voz de la Iglesia,

que concede una gran importancia a la presencia de Jesús en las bodas de Caná y ve en ella la confirmación de la bondad del matrimonio y el anuncio de que en adelante el matrimonio será un signo eficaz de la presencia de Cristo.

Viniendo para restablecer el orden inicial de la creación perturbado por el pecado, dice el Catecismo, “Jesús da la fuerza y la gracia para vivir el matrimonio en la dimensión nueva del Reino de Dios. Siguiendo a Cristo, renunciando a sí mismos, tomando sobre s í sus cruces (cf Mt 8,34), los esposos podrán comprender (cf Mt 19,11) el sentido original del matrimonio y vivirlo con la ayuda de Cristo. Esta gracia del Matrimonio cristiano es un fruto de la Cruz de Cristo, fuente de toda la vida cristiana” (CEC, 1615).

 

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