Confia en que Dios ayudará a que tu matrimonio sea exitoso.

 

La felicidad en el matrimonio, es algo que debemos ganarnos. Es algo que debes trabajar por ti mismo, principalmente para olvidarte de ti mismo y servir a otros.

El matrimonio implica el arte de las relaciones humanas, la psicología de los niños, la economía de una casa en funcionamiento, el mantenimiento de la salud, pero, sobre todo, el desarrollo de la vida espiritual y moral de la familia. Todo eso exige una amplia gama de talentos y habilidades.

Ningún matrimonio es exitoso a menos que lo hagas exitoso, y eso requiere persistencia, esfuerzo y aun más, una humilde y constante confianza en Dios.

El objetivo supremo de su lucha y esfuerzo es la familia. Ustedes trabajaron duro y ahorraron con el fin de poder casarse y tener una casa propia. Una vez casados, trabajaron y ahorraron para poder llevar con éxito una familia.

Tus propósitos en el matrimonio deben ser: traer más hijos de Dios al mundo y criarlos apropiadamente, ser uno en cuerpo y alma con tu cónyuge y construir un hogar feliz. Ustedes se deben ayudar el uno al otro y a sus hijos en cualquier forma posible, en especial para poder llegar al cielo, que es la meta final y el destino eterno de todos nosotros.

Usted y su cónyuge, deben estar dispuestos a ocuparse de su matrimonio como el mejor trabajo de sus vidas, y no desertar cuando surjan los problemas. Cuando se casaron, cada uno de ustedes asumió la responsabilidad de una parte del trabajo necesario para la formación de un hogar.

Por lo tanto, el matrimonio requiere entrega total de cada uno. Solo cuando estás dispuesto a asumir tu parte en la vida matrimonial, puede esperar tener verdadero amor y paz.

El amor puede ser destruido si no muestra ningún interés en ofrecer ayuda o apoyo al trabajo de su pareja, o lo que es peor, si elude y abandona sus responsabilidades individuales con la familia.

La irresponsabilidad es fallar al asumir las obligaciones básicas del matrimonio. Un marido irresponsable, se considera a sí mismo con todos los derechos del matrimonio, pero ignora la mayor parte de sus responsabilidades.

El matrimonio es una sociedad, en la cual el esposo y la esposa, están destinados a trabajar juntos en el mantenimiento de su hogar, y sobre todo, en la supervisión y la crianza adecuada de los niños.

Usted está seguro de la ayuda de Dios. La Iglesia enseña que a través del sacramento del matrimonio, usted y su cónyuge, tienen la seguridad de la ayuda constante de Dios.

El requisito principal para la felicidad de la familia es la unión con Dios, que es la fuente de toda felicidad en este mundo y en el próximo. Nadie tiene medios más poderosos y más frecuentes oportunidades de estar unidos con Dios, que un católico de conciencia.

Manténgase en contacto con Dios a través de la recepción frecuente de los sacramentos, de la Penitencia, de la Eucaristía y de mucha oración.

Trabaja duro para tu familia y su felicidad, como si todo dependiera de ti. Ruega a Dios y confía en Él aún más, porque todo depende realmente de Él. Nuestro Señor dijo:

«Permanezcan en mí, y yo en ustedes. … Sin mí, ustedes nada pueden hacer».

 

 

 

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