Dios lo sostendrá en su mano

Quienes tenemos fe en Dios nunca estamos desesperados, pues con Él siempre hay una solución. No importa lo difícil que parezca nuestra situación, con la bendición de su mano todo será posible.

Todos tenemos la capacidad humana para enfrentar situaciones adversas. 

Pese a que atraviese por eso que algunos denominan como ‘crisis’, ya sea por presiones laborales o asuntos de amor o de salud, tenga claro que dentro de usted está la fórmula para superar las dificultades. 

Lo primero que debe hacer es aceptar las adversidades, sin que por ello tenga que resignarse a padecerlas de por vida. Es decir, no tiene por qué sentirse triste ni frustrado por esos contratiempos. 

Es obvio, eso sí, que puede permitirse sentir la angustia que los problemas le generan, pero también debe establecer un límite para vivir ese duelo. Cuando ese tiempo haya terminado, debe centrar sus energías en las soluciones. 

Hay que asumir una gran capacidad reflexiva y tener el valor de enfrentar lo que le suceda. No puede quedarse ‘rumiando’ sus afanes, pues eso hará que se sienta más desesperanzado.

En cualquiera barrera, por complicada o alta que ella sea, siempre está latente la posibilidad de saltarla. 

Aunque no lo crea, usted tiene recursos o ‘poderes personales’ que Dios le ha concedido para resolver cualquier problema, por muy difícil o complicado que lo vea. 

Tales atributos que posee, además de su inteligencia, tienen que ver con su forma de interactuar con la vida. Mejor dicho: ¡Es cuestión de actitud! Con ella no solo supera la vicisitud sino que, además podrá salir fortalecido de ella. 

Es algo así como poner las cosas que le afectan a su favor, una vez las enfrente. Para ello es preciso un poco de ‘elasticidad’. 

¡Sí, así como lo lee! Es un concepto de ingeniería física que se puede aplicar al tema del pensamiento. Veamos un ejemplo: un metal, que es expuesto al calor, al principio puede perder su forma pero al mismo tiempo alcanza la flexibilidad suficiente como para recuperar su estado original e incluso para verse más resistente. 

Es algo así como la facultad de sobreponerse a las adversidades y seguir viviendo, pero con más ganas. 

Tal vez debe adquirir un poco de ‘elasticidad’ para resistir y, por ende, para superar cualquier obstáculo. Es más, algunos expertos en sicología argumentan que ciertas ‘dosis graduales de adversidad’ fortalecen más que la falta de exposición al peligro. 

Si no se arma de valor ni tiene dignidad para asumir el reto de vivir, jamás tendrá la capacidad suficiente de responder ni de actuar para enfrentar los obstáculos que se le presenten en la vida diaria. 

Dios le da la oportunidad de elegir entre ‘quedarse con los brazos cruzados’ o ‘asumir los desafíos’. 

Sé que todos tenemos esa capacidad de sobreponernos a las ‘crisis’, solo que unos la desarrollan más que otros. 

Y los que más le sacan provecho a los contratiempos son los que tienen confianza en sí mismos e invocan a Dios en todo momento. 

Porque es claro que en todo este reto debe llenar su pensamiento con declaraciones de fe y no de derrota. 

Repítase con frecuencia que puede salir adelante porque, además de su fuerza de voluntad, siempre tendrá la mano de Dios. 

Él está dispuesto a ayudarlo, siempre y cuando usted también se ponga ‘manos a la obra’. 

Invoque fortaleza y serenidad 

La mano de Dios es lo suficientemente grande como para no dejarlo caer y bendecirlo. 

Cuando afronte una situación difícil, abra un canal de oración con el corazón e invoque la fortaleza necesaria para enfrentar cualquier ‘crisis’. 

Pídale a Dios una pista, una revelación o una luz que le dé claridad sobre lo que debe hacer. 

En las Sagradas Escrituras se lee que Dios produce el “querer como el hacer”. Es decir, Él le hará entender el camino que debe andar y lo conectará con los conocimientos y la gente correcta para que alcance su bendición. 

En la oración, el Altísimo le responde colocándole cosas especiales en su corazón y, por ende, así le llegan pensamientos de serenidad. 

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