Dios te ama, Dios te sana, te bendice y te da fuerzas.

 

No importa el tamaño de ese problema al que le estás haciendo frente en este momento, porque si tienes fe, Dios te llenará de fuerzas para vencerlo. No desesperes.

Aun transitando por caminos sombríos, siempre habrá luz al final del túnel, alegría después de la tristeza, paz al final de la tormenta y el amanecer después de la noche.

Que nada te robe la felicidad ni la esperanza, porque todas esas situaciones difíciles que atraviesas hoy o mañana, se convertirán en victoria si las pones en las manos de Dios

Dios te ama, Dios te sana, Dios te bendice, Dios te da fuerzas. Pon ese pensamiento en tu corazón y sal a construir tu felicidad desechando todo odio o resentimiento.

Que tu alma, cuerpo y mente y corazón, mantengan viva la llama de la fe. Vive tus retos unidos a la fuerza de Dios y nada te podrá derrotar. Con Dios todo lo lograrás

«El Señor asegura los pasos del hombre en cuyo camino se complace: aunque caiga no quedará postrado, porque el Señor lo lleva de la mano». (Salmo 37,23-24)

 

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