La Inmaculada Concepción

¿Qué es la Inmaculada Concepción?

La Inmaculada Concepción se refiere a la condición de que la Virgen María estuvo libre del pecado original desde el mismo momento de su concepción en el vientre de su madre, Santa Ana. Una parte esencial del plan de Dios para la madre de su Hijo era que la Virgen María fuera concebida libre del pecado original. «A lo largo de los siglos, la Iglesia ha tomado cada vez más conciencia de que María, «llena de gracia» por medio de Dios, ha sido redimida desde el momento de su concepción». (CIC, n. 491) ¿No querría Dios, en su infinita sabiduría, que el cuerpo y el vientre que llevó al Hijo del Dios vivo fuera una morada perfecta y pura? Anticipando que iba a dar a luz al Hijo de Dios, María fue preservada desde el momento de su concepción del pecado original. A esto lo llamamos la Inmaculada Concepción. Ningún pecado podría descansar en ella, para que así, ella se convirtiese en un vaso digno y apropiado para el Hijo de Dios. La Inmaculada Concepción no se refiere a la concepción virginal y al nacimiento de Cristo, sino a la concepción de María libre del pecado original.

7 cosas que debes conocer sobre la Inmaculada Concepción de María.

En 1854, el Papa Pío IX proclamó infaliblemente este dogma: es decir, en su papel de Vicario de Cristo, declaró que esta doctrina se revela divinamente y debe ser aceptada con fe por toda la Iglesia. Te invitamos a conocer ahora 7 cosas que debes saber sobre la Inmaculada Concepción de la Virgen María que siempre debes tener presente.

1. Fiesta de la Inmaculada Concepción.

La Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen es una fiesta de la iglesia Católica que celebra que la Virgen María fue concebida pura, sin mancha del pecado original que se transmitía de Padres a hijos, un pecado con el que nuestros Primeros Padres, Adán y Eva, perdieron la gracia de Dios por haber sido desobedientes. Dios quiso concederle este precioso regalo la Virgen María para que fuese un vaso perfecto de adoración y de Maternidad divina.

2. Aprobación del dogma.

La doctrina de la Inmaculada Concepción fue definida oficialmente por el Papa Pío IX en 1854, en una gran celebración que incluyó a todos los fieles de la Iglesia. Este Dogma fue aprobado mediante una Bula denomiada Ineffabilis Deus. El Papa Pío IX vio la necesidad de la intercesión de María en la Iglesia moderna y quiso fomentar una oración más profunda y la devoción a su intercesión. Algunos protestantes mantienen la creencia de que esta doctrina de la Inmaculada Concepción fue inventada en este tiempo. Ellos malinterpretan el papel de nuestra Madre en el plan de salvación de Dios y desconocen la historia teológica sobre lo que impulsa a la Iglesia a emitir pronunciamientos definitivos sobre la fe o la moral.

3. El dogma de la Inmaculada Concepción.

Tal vez podrá sonar algo demasiado emotivo para muchos o un poco estridente la promulgación de este dogma; pero no hay duda de que puede llegar a estremecer cada fibra de todo católico devoto de María al escuchar unas palabras tan hermosas y llenas del poder de Dios: «Para honra de la Santísima Trinidad, para la alegría de la Iglesia católica, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, con la de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra: Definimos, afirmamos y pronunciamos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Cristo-Jesús, Salvador del género humano, ha sido revelada por Dios y por tanto debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles. Por lo cual, si alguno tuviere la temeridad, lo cual Dios no permita, de dudar en su corazón lo que por Nos ha sido definido, sepa y entienda que su propio juicio lo condena, que su fe ha naufragado y que ha caído de la unidad de la Iglesia y que si además osaren manifestar de palabra o por escrito o de otra cualquiera manera externa lo que sintieren en su corazón, por lo mismo quedan sujetos a las penas establecidas por el derecho». Bula Ineffabilis Deus.

4. La Cooperación de María en la Salvación.

La Virgen María cooperó libre y activamente de una manera única con el plan de salvación de Dios sobre la humanidad (Lea Lucas 1,38; Gálatas 4,4). Como cualquier madre, María nunca fue separada del sufrimiento de su hijo (Lucas 2,35), y la Escritura promete que aquellos que participan en los sufrimientos de Cristo compartirán su gloria (Romanos 8,17). María la primera cristiana en sufrir un martirio interior único: «y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos» (Lucas 2,35) Todos los cristianos creemos que en aquel día glorioso de nuestro encuentro con Dios, todos seremos resucitados en una forma gloriosa y luego arrebatados e inmaculados para estar con Jesús para siempre (1 Tesalonicenses 4,17; Apocalipsis 21,27). Como la primera persona en decir «sí» a la llegada de las gracias al mundo (Lucas 1,38), María es modelo de cristiana a seguir que recibió de primera mano las bendiciones que en algún momento nos serán dadas a todos nosotros.

5. ¿Por qué se celebra el 8 de diciembre?

La Iglesia Católica celebra la fiesta del nacimiento de la Santísima Vrgen María el 8 de septiembre (Natividad de la Virgen María), es pro eso que su Inmaculada Concepción debía celebrarse en una fecha que diera como resultado nueve meses anterior a esta fecha.

6. La novena de la Inmaculada.

La novena a la Inmaculada Concepción de María, es una devoción cristiana que consiste en prepararse interiormente para la fiesta de la Inmaculada los nueve días previos. En esta novena se celebran misas dedicadas a nuestra Santísima Madre. Además se realizarn rezos del Santo Rosario y algunas otras devociones marianas como las letanías de Loreto.

7. María se dio a conocer como la Inmaculada Concepción.

El dogma de la Inmaculada Concepción afirma que, «desde el primer momento de su concepción, la Santísima Virgen María fue, por la singular gracia y privilegio de Dios Todopoderoso, y en vista de los méritos de Jesucristo, Salvador de la Humanidad, mantenida libre de toda mancha de pecado original». La celebración de esta fiesta comenzó con la encíclica papal del Papa Pío IX, cuando definió formalmente el dogma de la Inmaculada Concepción, INEFFABILIS DEUS en 1854. Pero varios años más tarde, en 1858, la Santísima Virgen María, en su aparición en Lourdes, dio su nombre a Santa Bernardita diciendo: «Yo soy la Inmaculada Concepción». La Inmaculada Concepción de María no fue una condición previa para el acto de redención de Jesucristo sobre la humanidad, sino el resultado mismo de ese acto. Es la expresión concreta del amor de Dios por María, que se entregó plena, completa y sin vacilación a su servicio. El dogma de la Inmaculada Concepción es ahora una devoción preciosa de todo el pueblo de Dios que, primeramente tomó un largo camino hacia la aceptación. Pero tengamos en cuenta las palabras de Neustro Señor: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque aunque has ocultado estas cosas a los sabios y a los sabios, se las has revelado a los niños». (Mateo 11,25)

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