Las bases del matrimonio y de la familia se establecen teniendo a Dios como centro de nuestras vidas

La convivencia en el matrimonio debe estar fundada en (1) el diálogo, (2) en la comunicación y (3) en la confianza mutua (4) en el respeto (5) y en conocimiento de la persona, esta deberá ser la convivencia desde el principio entre compañeros, amigos, novios, y posteriormente entre  esposos y padres de familia.. La mujer y el hombre son la una para el otro, una ayuda que sostiene, comparte, comunica, excluyendo cualquier forma de inferioridad o de superioridad, La igual dignidad entre hombre y mujer no admite ninguna jerarquía y, al mismo tiempo, no excluye la diferencia. La diferencia permite a hombre y mujer estrechar una alianza y la alianza los hace fuertes. Lo enseña el libro del Sirácide 36, 26 – 27.Para resolver sus diferencias en el matrimonio, el hombre y la mujer deben en cambio hablarse más, escucharse más, conocerse más, quererse más. Deben tratarse con respeto y cooperar con amistad. Con estas bases humanas, sostenidas por la gracia de Dios, es posible proyectar la unión matrimonial y familiar para toda la vida. El vínculo matrimonial y familiar es una cosa seria, lo es para todos, no sólo para los creyentes Es necesario emprender en familia  un compromiso permanente contra la violencia: No a los gritos, no a las agresiones físicas y verbales, no a las faltas de respeto a la pareja y a los hijos, disposición a colaborar en todo lo necesario para hacer de casa un lugar habitable en todos los aspectos. Aprender todos los integrantes de la familia a ser responsables, tolerantes pensando en los demás, siendo amables y agradecidos en todo momento. Lo que se les da a hijos ellos lo comparten con los demásLa comunicación es intercambio de sentimientos, de anhelos, proyectos, es un establecer metas y satisfacciones, así como de motivaciones y emociones de dos personas que tienen algo en común.

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