Las oraciones de los ancianos son fuertes y poderosas

El Papa Francisco, que nació el 17 de diciembre de 1936, como parte de su mensaje, dijo a los miembros de la asociación:

«Los últimos años deberían ser una estación de diálogo, porque el futuro de un pueblo presupone naturalmente un diálogo y un encuentro entre ancianos y jóvenes para construir una sociedad más justa, más bella, más solidaria y más cristiana».

Las oraciones de los ancianos son fuertes y poderosas.

Los abuelos, que han recibido la bendición de ver a los hijos de sus hijos, tienen encomendada una gran misión: transmitir la experiencia de la vida y la historia de la familia, la comunidad, el pueblo

A medida que uno envejece, el Señor renueva su llamado a nosotros. Él nos llama a conservar y transmitir la fe; nos llama a orar, especialmente a interceder; nos llama a estar al lado de los necesitados.

Los ancianos, los abuelos, tienen una habilidad única y especial para entender las situaciones más problemáticas. Y cuando los ancianos hacen oración por estas situaciones, su oraciones son fuertes, son poderosas.

Los ancianos y los jóvenes deben dialogar.

Al vivir la vejez como un regalo y un tiempo de diálogo, los ancianos muestran la mentira del estereotipo tradicional de los ancianos: enfermos, discapacitados, dependientes, aislados, asediados por el miedo, excluidos, con una identidad débil después de haber perdido su papel social.

Las personas mayores activas, también luchan contra un sistema que se centra más en «costes y riesgos» que en «recursos y potencial».

El futuro, y esto no es una exageración, se encontrará en el diálogo entre los jóvenes y los ancianos.

Todos estamos llamados a luchar contra esta cultura venenosa y desechable. Con tenacidad estamos llamados a construir una sociedad diferente, más acogedora, más humana, más inclusiva, en la que los jóvenes no sean ignorados porque aún no están trabajando y los ancianos no sean ignorados porque la gente piensa que sus años productivos han terminado.

Recuerden ustedes ancianos, hablen con los jóvenes, no para golpearlos, NO… Escucharlos, sembrar algo. Este diálogo es el futuro.

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