límites necesarios para un matrimonio efectivo y saludable

1. Hablar mal de nuestro cónyuge.

Hablar mal o negativamente de nuestro cónyuge con otras personas, incluyendo a miembros de nuestra familia es algo muy poco saludable.

Si tenemos un problema con nuestro cónyuge, debemos abordar estos problemas de forma directa. Nada bueno saldrá de que vayamos con nuestros amigos y familiares con un problema que realmente debemos resolver con nuestra pareja.

Esto no quiere decir que no podemos tener personas en nuestra vida con las que podamos hablar de nuestro matrimonio. Pero debemos tener cuidado de COMO hablamos de nuestro cónyuge y QUE decimos de ella/el a otras personas, especialmente a nuestros familiares.

Debemos comprender que es extremadamente duro para nuestra sangre olvidar las cosas negativas que les hemos dicho acerca de nuestros cónyuges. Nuestros padres, hermanos, primos, tíos no necesitan saber cada detalle de nuestras diferencias conyugales.

El matrimonio es ya lo suficiente complejo como para añadirle dramas familiares, así que de verdad no necesitamos agregarle más dificultades.

Debemos ser muy prudentes de nuestros tonos y palabras. Además, está MAL hablar de cualquier persona…especialmente de nuestro cónyuge. ¡En lugar de eso, vamos a presumir el uno del otro!

2. Permitir que otros hablen mal de tu cónyuge.

Tan importante como el primero. Nunca permitasr que otras personas hablen mal o negativamente de tu cónyuge.

Como esposos, debemos ser siempre los primeros en proteger la reputación de cada uno. Aunque, muchas veces, somos parte del problema y no de la solución.

Nunca debemos permitir que nadie de nuestra familia, amigos ni nadie más hable de forma negativa sobre nuestra esposa. Si esto sucede frente a nosotros, podemos amablemente decir:

«Por favor, agradezco un poco de respeto y no hable de esa forma de mi esposa/esposo».

Es tan simple como eso.

Si la persona con la que hablamos no nos hace caso, entonces de forma amable nos despedimos y alejamos de ellos. Sentaremos un precedente con nuestras palabras y acciones, y nuestro cónyuge apreciará el saber que siempre estamos cuidando sus espaldas.

3- Tener secretos en el matrimonio.

A menos que estemos planificando una fiesta sorpresa para nuestro cónyuge, no debemos mantener nada en secreto entre nosotros. En el matrimonio no debe haber jamás ningún tipo de secreto.

Cuanto guardamos secretos entre nosotros, limitamos la cantidad de intimidad que podemos experimentar con el otro.

Veamos cada secreto como un ladrillo que estamos colocando en el «muro de los secretos», que construimos entre nuestro cónyuge y nosotros. Algunos ladrillos serán más grandes que otros, pero todos los secretos son bloques con los que construimos ese muro.

No deberían existir barreras entre los esposos. Debemos mantenernos dentro de las mismas líneas que delimitan nuestra vida y ciertamente ese muro de los secretos debería estar fuera de nuestros límites.

No debería haber secretos en cuanto a dinero, amigos, textos, correos, cartas, trabajo, temas de salud, viajes, salidas, comidas fuera, etc.

Como esposos, deberíamos CONOCER y ser CONOCIDOS el uno por el otro. Este deseo no puede ser alcanzado si mantenemos secretos.

4. Hablar de forma poco amable o gritarse en el matrimonio.

En un matrimonio efectivo y saludable debe haber siempre mucho respeto. En algún momento todos los matrimonios tendrán problemas y podemos tener argumentos a veces. Es bueno que sigamos adelante y hablemos de los desacuerdos que a veces guardamos dentro y dejemos que salgan a la luz para ser resueltos.

De cualquier forma, y déjenme aclarar esto, nunca está bien que hablemos en un tono desagradable, utilizar lenguaje ofensivo, o gritarle y levantar la voz entre esposos. Esto es abusar verbalmente y a pesar de que se diga lo contrario, las palabras SI pueden herirnos.

Es difícil olvidar las cosas llenas de odio que nos han dicho alguna vez. No es como que tengamos una licencia para darle a nuestro cónyuge una reprimenda cada vez que queramos. De hecho, hicimos una promesa de amar a nuestro cónyuge en las buenas y en las malas.

Arremeter el uno contra el otro, desde luego que no es amarnos. Debemos siempre hacer nuestro mayor esfuerzo para abordar nuestros desacuerdos conyugales con calma y de forma amorosa tanto como sea posible.

5. Lastimar físicamente al otro.

Este es uno de esos límites fundamentales que se necesitan para un matrimonio efectivo y saludable

Esto parece algo muy obvio, pero existen muchas parejas que asisten a consejería que han cruzado esta línea demasiada veces. Y esto es un límite que jamás debe cruzarse si quiere tener un matrimonio efectivo y saludable

Como esposos NUNCA debemos cachetear, golpear, agarrar, empujar, jalonear al otro en una forma que pueda lastimarlo. Esto no debe pasar NUNCA y NUNCA está bien que ocurra. Esto es un comportamiento de abuso físico.  

Como esposos, deberíamos únicamente expresarnos físicamente con caricias y mimos. Estas caricias nunca deben ser forzadas. Si estas experimentando abuso físico en tu matrimonio, por favor busca ayuda inmediatamente, existen muchos recursos y centros de atención donde podrán ayudarte.

Siempre debemos hacer nuestro mayor esfuerzo para mantenernos dentro de los límites de un matrimonio sano ¡Que Dios los bendiga!

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