Matrimonio: Casos Especiales «Matrimonio Mixto»

Uno de los casos particulares o especiales que se suelen presentar dentro del sacramento del matrimonio es el de “matrimonio mixto”. Esto es, que uno de los novios, siendo cristiano (bautizado) no es Católico.

La iglesia no impide estos matrimonios, sin embargo, reconoce que la relación puede ser más difícil de lo que normalmente ya es en un matrimonio, sobre todo dentro de los primeros
años. Esto en Latinoamérica se acentúa mucho más, pues desafortunadamente no hemos aprendido a vivir como hermanos y cada uno busca llevar a la otra persona a su “culto” dándose por lo general una gran falta de respeto. Es frecuente por ello que se presenten
fuertes discusiones y altercados en lo que se refiere a los grandes temas de discusión como son las imágenes, la Virgen María, la misa, los sacramentos, los sacerdotes y similares.

No faltan problemas en muchos hogares en donde uno de los esposos es o se “convierte”
a una fe diferente a la católica, entonces busca quitar todas las imágenes, se prohíbe la oración del rosario y cualquier devoción a María Santísima o a los santos.

En las parejas recién casadas se presenta el problema no sólo de qué fe seguirán los hijos, sino que ya desde el principio se pospone el mismo bautismo hasta una edad en que «el niño pueda decidir». Un matrimonio entre personas que profesan la misma fe es difícil, por
todo lo que implica acoplarse a vivir y a tomar decisiones juntos; podemos pensar en lo difícil que puede llegar a ser una relación en la que cada uno ve la vida espiritual desde puntos de vista muy diferentes.

«La diferencia de confesión entre los cónyuges no constituye
un obstáculo insuperable para el matrimonio [….] Pero las
dificultades de los matrimonios mixtos no deben tampoco ser
subestimadas. Los esposos corren el peligro de vivir en el seno
de su hogar el drama de la desunión de los cristianos […] Divergencias

en la fe, en la concepción misma del matrimonio, pero
también mentalidades religiosas distintas pueden constituir una
fuente de tensiones en el matrimonio principalmente a propósito
de la educación de los hijos. Una tentación que puede presentarse
entonces es la indiferencia religiosa.» CIC 1633

Para que una pareja pueda ser estable en su matrimonio y alcanzar la plenitud que Dios les ofrece en esta vocación, deben ser personas maduras, tanto espiritual como humanamente.

En un matrimonio mixto, esta madurez debe ser aún mayor. Una persona madura sabrá respetar a la otra, no sólo en lo humano sino en
cuanto a lo que cree; este respeto debe transformarse no sólo en darle libertad de vivir su fe y su relación con Dios como él mismo lo pide, sino en impulsarlaa vivir de acuerdo a lo que cree.

Dejá tu comentario

Si te Gusto esta Publicación... Coméntanos...

Tu dirección de Correo NO será Publicada


*