“ME VOY DE LA IGLESIA” Reflexion

Un joven llega a su párroco y le dice…

-¡Padre no iré más a la Iglesia! El sacerdote entonces le respondió, – ¿y eso por qué? – ¡Ahhh! Es que yo veo a unos grupos que se la pasan hablando mal de los otros, las señoras que critican al párroco, otros que no hacen nada por la iglesia, otro que se la pasan aquí metido y sigue siendo unos mentirosos y tramposos. El sacerdote pensativo le responde: – Tienes razón, pero acá tenemos la costumbre que quien se va de la parroquia tiene que el domingo durante la misa tomar un vaso de agua hasta el tope y dar tres vueltas trotando por dentro de la iglesia sin dejar caer una gota de agua en el suelo, después de eso, usted se puede ir. El joven pensó,  muy fácil… y así el domingo llegó y las tres vueltas fueron dadas por el joven con mucha cautela fijándose no botar el agua  Cuando terminó dijo: – Listo padre… El sacerdote respondió: – Me imagino no botaste nada de agua. ¿Y por casualidad, el día de hoy cuando usted estaba dando las vueltas, vio a los grupos hablando de los otros, a las viejitas chismeando sobre mí, a los que no hacen nada por la iglesia o a los mentirosos? El joven dijo: – Si le soy sincero, de verdad que no vi a ninguno. – Correcto, ¿sabe por qué no los vio? Porque usted estaba preocupado en el vaso  para no dejar caer el agua. -Lo mismo acontece con nuestra vida de fe, cuando nuestro foco o preocupación es CRISTO. No tenemos tiempo para ver los errores de otras personas, solo estamos pendiente de no perder la Gracia, colocando toda nuestra atención en amar como él. … por eso, NO TE DESENFOQUES

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