Oracion en Matrimonio

Praying the promises of God

Si quieres alimentar el matrimonio has llegado al lugar adecuado. Lo siguiente que presentaremos son 4 pasos para rezar con tu cónyuge que, si practicas a diario, podrán mejorar tu relación de una manera increíble. Alimentar el matrimonio debe ser la tarea de cada cónyuge, así que debemos darle el lugar que merece.

¿Se ha preguntado alguna vez cómo rezar más íntimamente con su esposo? ¿Le gustaría estar espiritualmente más cerca de su esposa?

Puesto que la misa es la oración perfecta entre Cristo y su Esposa, la Iglesia, las parejas pueden aprender mucho de la misa acerca de cómo rezar juntos como esposos y de cómo a la vez aumentar su intimidad.

Estructura de la Misa.

La misa consta de cuatro partes: el Rito de Entrada, la Liturgia de la Palabra, la Liturgia Eucarística y el Rito de Conclusión.

En el Rito de Entrada, la Iglesia se reúne, hace la señal de la cruz, y le pide perdón a Dios, lo cual prepara nuestros corazones para una unión más profunda con Él.

Luego viene la Liturgia de la Palabra, durante la cual escuchamos activamente las lecturas de las escrituras. Esta etapa se puede comparar con una conversación entre Cristo y la Iglesia; Cristo nos habla en las lecturas y nosotros cantamos salmos a Dios con el corazón.

Después, en la Liturgia Eucarística, Cristo y la Iglesia intercambian su amor mutuo. Mediante la transformación del pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, Cristo se hace substancialmente presente. Él se nos da en la Eucaristía; nosotros, a la vez, lo recibimos y nos entregamos a Él, profundizando -una íntima unión.

Finalmente, el Rito de Conclusión nos recuerda ir en paz a servir al Señor siempre.

1. Reconciliarse y llenarse de gozo.

Primero, aparten algún tiempo durante la semana para los dos, a solas; reúnanse en un lugar cómodo o den un paseo tomados de las manos. Hagan la señal de la cruz y tómense un momento para estar presentes el uno para el otro y para Dios, como al comienzo de la misa.

Al comenzar, tómense un tiempo para reconciliarse; hablen de cómo podrían haber herido al otro durante la semana, luego pidan perdón y perdónense. Esto les ayudará a acercarse a Dios con el corazón abierto y a estar unidos en la oración.

Una vez se hayan reconciliado, llénense de gozo ofreciendo una oración de acción de gracias a Dios.

2. Descubrir a Dios juntos.

El segundo paso se basa en la Liturgia de la Palabra. Luego de reconciliarse y llenarse de gozo, pasen un tiempo descubriendo a Dios juntos.

Hay varias formas de hacer esto; por ejemplo, podrían leer la Biblia y comentar juntos el pasaje leído.

Si no saben por dónde comenzar a leer la Biblia, una buena opción es leer el evangelio que se proclamará el siguiente domingo. Las lecturas de la misa de cada día se pueden ver en esta misma página: PildorasdeFe.net

Otra opción es leer los salmos, que han sido llamados el «libro de oraciones». Los salmos expresan dolor y gozo, temor y esperanza, anhelo de Dios, y alabanza.

Al mirar los títulos de los salmos juntos pueden encontrar alguno con el que puedan identificarse en ese momento. Recen con el salmo pausadamente y luego comenten cómo el salmo les mueve por dentro y en qué los hace pensar.

Otra manera de acercarse a Dios juntos es simplemente hablar de lo que piensan en sus mentes y lo que sienten en sus corazones. ¿De qué están agradecidos esta semana? ¿Qué dificultades se presentan en sus vidas? ¿Qué necesitan del otro y de Dios?

Respondan estas preguntas honestamente y luego ofrezcan oraciones de petición a Dios. Recuerden dar gracias a Dios al verle responder fielmente a sus peticiones. Esto es esencial para alimentar el matrimonio día a día.

3. Compartir el amor.

El tercer paso se deriva de la Liturgia Eucarística. Después de descubrir a Dios juntos, pueden profundizar en la oración compartiendo su amor mutuo.

Compartir el amor en el contexto de la oración puede incluir un beso, descansar en los brazos del otro, cuidar del esposo enfermo, decir unas palabras de apoyo o alguna otra genuina muestra de amor.

Nuevamente, tengan un corazón agradecido a medida que su intimidad profundiza la presencia de Dios. Reza con tu cónyuge puede ser una experiencia realmente placentera si ambos mantienen abierto sus corazones.

4. Servir al otro por reverencia a Cristo.

A medida que su tiempo juntos se acerca al final, recuerden irse en paz para servir al Señor y el uno al otro. Para alimentar el matrimonio, recuerden que la oración y la intimidad nunca terminan.

Que su servicio e intimidad vivan cada día mientras cocinan, limpian, escuchan, trabajan, etc. El fruto que brotará de su rutina de oración bendecirá su matrimonio, profundizará su amor por Dios y el del uno por el otro, y les permitirá reflejar el amor entre Cristo y su amada esposa, la Iglesia.

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