¿Por qué hay que bendecir los alimentos?

Para nosotros los cristianos, las bendiciones han tomado un significado aún mayor a través de Cristo que nos reveló perfectamente la bondad y el amor de Dios. San Pablo escribió, «Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha concedido en Cristo toda bendición espiritual». La bendición de un padre bendiciendo a un niño, es un acto de buena voluntad por el que la persona implora la ayuda de Dios para la persona; el valor de esta bendición a los ojos de Dios depende de la sinceridad y santidad individual de la persona. Aplica lo mismo para la bendición de los limentos.

¿Qué es una bendición? ¿Quién puede impártirla?

¿Quién puede hacer una bendición? El Catecismo de la iglesia Católica afirma:

«Todo bautizado está llamado a ser una ´bendición´, y a bendecir. Por lo tanto, los laicos pueden presidir ciertas bendiciones; cuanto más una bendición concierne a la vida eclesial y sacramental, más su administración está reservada al ministerio ordenado (obispos, sacerdotes o diáconos)» (#1669).

Los sacerdotes son los ministros ordinarios de las bendiciones sacramentales, pidiendo la ayuda de Dios para aquellas personas que están siendo bendecidas o dedicando algo a un servicio sagrado; la bendición del sacerdote se imparte con el peso de la Iglesia y por lo tanto tiene un gran valor a los ojos de Dios.

Las bendiciones entran en la categoría de los sacramentales. Un sacramental es una oración, acción u objeto especial que, a través de las oraciones de la Iglesia, prepara a una persona para recibir la gracia y cooperar mejor con ella.

Por ejemplo, hacemos la señal de la cruz usando agua bendita cuando entramos en una Iglesia: Esa acción piadosa y el agua bendita misma, que juntas nos recuerdan nuestro Bautismo, nos despiertan a la presencia de Dios y nos disponen a recibir la gracia de Dios.

A diferencia de un sacramento, un sacramental no confiere por sí mismo la gracia del Espíritu Santo. Sin embargo, un sacramental ayuda a los fieles a santificar cada momento de la vida y a vivir en el misterio pascual de nuestro Señor.

Entre los sacramentales, las bendiciones serían lo más importante. En el decreto de publicación del Libro de las Bendiciones, el Cardenal Mayer, entonces prefecto de la Congregación para el Culto Divino, escribió:

«La celebración de las bendiciones ocupa un lugar privilegiado entre todos los sacramentales creados por la Iglesia para el beneficio pastoral del pueblo de Dios. Como acción litúrgica, la celebración lleva a los fieles a alabar a Dios y los prepara para el efecto principal de los sacramentos. Al celebrar una bendición, los fieles pueden también santificar varias situaciones y eventos de sus vidas».

Las bendiciones son signos para los fieles de los beneficios espirituales logrados por la intercesión de la Iglesia.

La bendición de los alimentos.

La mayoría de nosotros aprendió a rezar antes de las comidas hace mucho tiempo. Los padres enseñan a sus hijos pequeños a rezar antes de las comidas y, a veces, incluso después de ellas. Tal oración antes de las comidas a veces se llama «gracia», como en «Digamos gracia», que viene de la palabra latina gratia, que significa «gracias».

La costumbre de rezar durante una comida es antigua en nuestra tradición de fe. Jesús bendijo a aquellos con los que se encontró: los niños pequeños (Marcos 10:13-16) y los apóstoles en la ascensión (Lucas 24:50-53). Pero además de esto, bendijo los panes usados para alimentar a las 5000 personas, sin contar mujeres ni los niños (Marcos 6:34) y además el pan de la última cena (Mateo 26:26-30).

Los antiguos judíos rezaban sobre sus comidas. Lo hacían en gratitud por la comida y por la tierra que el Señor les había dado.

En Deuteronomio 8:10, vemos el antiguo orden dado a la oración en las comidas atribuidas a Moisés:

«Pero cuando hayas comido y te hayas saciado, debes bendecir al Señor, tu Dios, por la buena tierra que te ha dado».

Los judíos modernos lo llaman el Birkat HaMazon («bendición de la alimentación»).

Desde que Cristo confió su ministerio salvador a la Iglesia, ésta ha instituido varias bendiciones para las personas, así como la bendición de los alimentos imitando al mismo Cristo, la bendición de los objetos para incitar a los fieles a implorar la protección de Dios, la asistencia divina, la misericordia, la fidelidad y el favor.

Oraciones para bendecir los alimentos.

Esta ha sido una de las oraciones más comunes para bendecir los alimentos que más utilizamos:

«Bendice Señor estos alimentos que vamos aconsumir, tus nos has dados los recursos y las fuerzas por medio de los cuales los ha  provisto para esta mesa y para esta familia. Amén.»

Cuando invocamos la bendición de Dios sobre los alimentos, imploramos su divina beneficencia, agradeciendo por los bienes provistos, confiando en que Él es un Padre generoso que saber dar cosas buenas a todos los que le aman y responderá siempre a nuestras necesidades.

Oración de agradecimiento por los alimentos.

Padre bueno, nos hemos reunido para compartir una comida en tu honor. Gracias por reunirnos como familia, y gracias por esta comida. Bendice nuestros cuerpos, Señor. Te agradecemos todos los regalos que has dado a los que están alrededor de esta mesa. Ayuda a cada miembro de nuestra familia a usar estos regalos para tu gloria. Guía nuestras conversaciones a la hora de comer y dirige nuestros corazones hacia Tu propósito para nuestras vidas. En el nombre de Jesús, Amén.

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