Razones por las que los matrimonios con fe son felices.

Los matrimonios católicos, ciertamente no son inmunes a las dificultades que enfrentan las parejas seculares, pero para los católicos que estamos comprometidos con nuestra religión, hay muchas razones por las cuales los matrimonios con son felices y SÍ pueden funcionar a lo largo de toda su vida. Aquí te enumeramos 5 razones por las que los matrimonios con fe son felices, sin ningún orden en particular.

1. Comprensión de la teología del cuerpo.

La visión de San Juan Pablo II de la persona humana, da forma a nuestra visión sobre la sexualidad humana, colocando nuestro enfoque en la dignidad de la persona entera. Vemos el amor como un autoregalo, y no separamos el cuerpo del corazón, a diferencia de la moda actual del mundo que nos rodea.

2. Menos enfoque en el valor material.

Las finanzas pueden causar enormes tenciones sobre las parejas casada, incluyendo a los católicos, pero nuestra fe nos llama a priorizar el servicio del uno al otro y a nuestras comunidades. Sabemos que nuestros verdaderos tesoros se encuentran en el cielo, no en el tamaño de nuestras casas, en los carros que manejemos o en las vacaciones que tomemos.

3. Intimidad conyugal profunda y la oración.

Incluso rodeados por el ruido de la tecnología, buscamos activamente relaciones con nuestros cónyuges. Sabemos que los mensajes de texto y correo electrónico nunca podrán sustituir una conversación sincera, y que la conversación continúa a través de una vida de oración activa.

4. El deseo de amar.

El pensamiento de «todo es sobre mí», culturalmente tiene a nuestros compañeros pidiendo a gritos atención sin parar. En el sacramento del matrimonio, sin embargo, dirigimos nuestros esfuerzos en amar a nuestro cónyuge. Morimos cada día por el bien de nuestro cónyuge y a cambio ellos hacen lo mismo por nosotros.

5. Compromiso a proteger el matrimonio.

El matrimonio es sagrado y debe ser protegido para que sea exitoso, nosotros guardamos fielmente el vínculo que tenemos con nuestras parejas, y debemos evitar que factores externos como el mal manejo del tiempo en las redes sociales, se infiltren en nuestros matrimonios. Un matrimonio funciona cuando es apreciado por todo lo que es. Revivir los votos y trabajar continuamente por su buen funcionamiento, muestra al mundo que no se trata de la individualidad de las personas o incluso de su cónyuge, se trata de Dios. Dios te ha dado el matrimonio como un don, un lugar donde el Espíritu Santo puede guiar cada una de sus elecciones y sus corazones. Como testigos del poder transformador de un sacramento y de las bendiciones que fluyen de la fe, los cónyuges pueden cambiar el mundo y construir una mejor sociedad sobre un matrimonio lleno de fe. 

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