Si quieres ser un buen padre, sé un buen esposo

Ser un buen padre implica muchísimas cosas, no solo es estar allí para cubrir las necesidades de los hijos y jugar con ellos, es también amar y respetar a nuestro cónyuge delante de los hijos, ya que esto es el ejemplo de amor y servicio que los hijos asimilarán a primera instancia.

Cómo ser un buen padre y buen esposo.

Ser un buen padre es algo difícil. Cada día se presenta una nueva oportunidad para enseñar, guiar y hacer crecer a los hijos hasta convertirse en las personas únicas que Dios los creó para ser. Pero no podemos olvidarnos en las luchas y frustraciones diarias que tendremos como parte de congeniar con personas que comienzan a pensar y a tener uso de razón y al mismo tiempo con cambios hormonales importantes.

A menudo se plantean buenos propósitos para tratar de cómo relacionarse mejor con los hijos y ser un buen padre, pero a veces no resulta esó.

Pero una de las maneras en que podemos hacer que este propósito tenga la mayor solidez para ser un mejor padre es hundirse de rodillas en la oración y dar testimonio de bondad a través de la paternidad..

Ser buen padre y esposo van de la mano.

La experiencia ha demostrado que cada ser humano es el resultado de la relación entre dos individuos: su padre y su madre. Y esa relación sigue viviendo dentro de nosotros como una armonía bellísima o como una laceración dolorosa.

«La relación entre nuestros progenitores nos constituye en lo que somos. Y esto es verdad también en la época de la familia dormitorio, de los progenitores single, de la fecundación artificial, de la manipulación genética, de los vientres de alquiler, de los bancos de espematozoides…»

«Un niño siente con todo su ser la relación entre sus progenitores, sea cual sea, la siente en sí mismo. Si la relación está envenenada, el veneno circulará por su organismo. Si la atmósfera no es armoniosa, crecerá en la disonancia. Si está llena de ansias e inseguridades, también su futuro será incierto» .

Es por ello que ser un buen padre implica que hay que también ser un buen esposo, buen amigo, buen hijo, buen compañero.

¿Cómo mantener y mejorar el matrimonio siendo buen esposo?

la fuente de amor para los esposos radica en el recuerdo de sus mejores momentos.

«Al contrario de lo que muchos piensan, el hecho de enamorarse es el instante más auténtico de la relación entre dos personas; es cuando ellas ven que todas las posibilidades se abren ante ellas, cuando tocan la esencia y belleza del amor…

Nuestros momentos más luminosos: el primer paseo juntos, la decisión de casarnos una tarde de septiembre, ella que acude a recibirme al aeropuerto un día de lluvia. el concierto durante el embarazo …

Todo eso es el origen, la fuente: el lugar en que todo va bien y es perfecto. Resulta positivo regresar de vez en cuando a los orígenes y beber de aquella fuente de agua pura».

Oración para ser un buen padre y esposo.

Señor de la vida, Tú que eres un Padre bueno, generoso, rico en amor y en perdón, ayúdame a ser un buen padre, a tener una mejor perspectiva de las cosas de mi familia y de mi hogar. Que pueda ser un buen esposo y honrar a mi esposa de la mejor manera.

Ayúdame a arrancar cualquier preocupación que esté perturbando mente y ponerla firmemente en tus manos.

Sé que cuando miro las preocupaciones, angustias, el miedo y la ansiedad por encima de ti, dejo de tener esperanzas en tu poder, se me desvanece la fe tu amor y no te estoy mirando como debería, a ti, quien eres el dueño de todo lo creado y tienes el poder de transformarlo todo.

También sé que cuando te miro con un corazón dócil y me entrego bajo tu voluntad, son mis preocupaciones y mis miedos los que comienzan a desvanecerse.

Ayúdame Señor, a estar agradecido por todas las formas en que ya has aparecido en mi función paternal, y en mis obligaciones y responsabilidades como buen esposo.

Ayúdame a confiar en que también estarás en cada una de las decisiones futuras que emprenda. Como dices en Filipense 4:6:

«No te preocupes por nada; en cambio, reza por todo. Dile a Dios lo que necesitas, y agradécele por todo lo que ha hecho».

Te agradezco Señor, que puedas cambiar mi corazón cada día para que sea manso y dócil a mi esposa, que sea no solo un buen esposo, sino un esposo dedicado más de lo que mi esposa espera de mí.

Te agradezco también el don de la paternidad. Continúa obrando en mi vida para que pueda ser un buen padre y dé a mis hijos el mejor de los ejemplos.

Confío en tu ayuda Señor.

Amén.

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