Un padre de familia

44852484 - father and son having fun in the park on a sunny day

Papá y mamá, formar, no es pretender lograrlo con gritos y amenazas. En principio, la correcta formación, es congruencia. Es la fuerza de convicción, compromiso personal de enseñar con el ejemplo, es convencimiento más que imposición arbitraria, es desterrar la violencia como medio de enseñanza. Los gritos y castigos son la falta de argumentos convincentes.

Recurrir a modos violentos como medios de formación originaran personas (VARI) violenta, agresivas, resentidas e irritables. O bien, el sentido opuesto, (TIIBA) personas tímidas, indecisas y con baja autoestima. Los gritos, amenazas y humillaciones nunca serán medios constructivos, más bien son totalmente destructivos.

Respeto a mi padre por miedo, no por admiración

Educar a los hijos en el respeto verdadero es un trabajo de todos los días, con reglas claras y una buena comunicación emocional.

Si la obediencia a un padre se obtiene por haber sembrado miedo en los hijos, tal vez el padre reciba resultados a corto plazo pero ese respeto no será duradero pues no será verdadero. El verdadero respeto a los padres se da cuando los hijos les admiran y reconocen en ellos unos valores que les motivan a actuar con aprecio y afecto hacia ellos. Y esto ocurre cuando el motor es el amor, y no el miedo.

La autoridad y el respeto se ganan, respetando a los demás, en la medida que uno respeta a los inferiores (menores) y a los superiores (mayores). Carácter no es saber gritar e imponer arbitrariamente, carácter comienza por saber controlarse a sí mismo, reconocer los propios errores y superarlos. Es reconocer con valor que nadie es perfecto, pero que todos somos perfectibles. Hoy ser mejor que ayer y mañana mejor que hoy.

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